Tiempo atrás sucedió algo milagroso. Dios me habló. Lo milagroso no fue que me hablara, sino el modo en que me habló. Él nos habla a través de su Palabra, a través de los amigos, a través de la naturaleza o aun en medio de una crisis. Pero esta vez fue especial, porque me habló por medio de mis dos hijos.



Oremos fervientemente a Dios por Chile, por nuestros hermanos.
Hay dos formas en que los
“Encerrado estoy, y no puedo salir. Mis ojos enfermaron a causa de mi aflicción; te he llamado, oh Jehová, cada día; he extendido a ti mis manos. ¿Manifestarás tus maravillas a los muertos? ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia? Mas yo a ti he clamado, oh Jehová, y de mañana mi oración se presentará delante de ti. ¿Por qué, oh Jehová desechas mi alma? ¿Por qué escondes de mí tu rostro?” (Salmo 88:8-14).
Prioridades al presentar la fe, por el doctor John C. Whitcomb
I Pedro 1: 1-5
En esta serie de artículos, hemos estado viendo el tema de cómo aplicar la Palabra de Dios a nuestra propia vida, lo cual es muy importante si vamos a después aplicar la Palabra a la vida de otros. Hemos visto una serie de pasos para aplicar bien la Palabra: