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Efrata
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No mucho después de haber llegado a América, Mack descubrió que dentro de la iglesia se estaba gestando algo malo, un problema que le afligiría hasta el día de su muerte. Es la triste historia de la primera división que sufrieron los Hermanos en América, causada por el llamado Movimiento Efrata, que fue una extraña combinación de misticismo, monaquismo y legalismo. Hasta el mismo hijo de Mack, también llamado Alexander, se involucró en este movimiento.Este movimiento apóstata había comenzado antes de la llegada de Mack, y su influencia iba en aumento. La historia gira alrededor de un hombre llamado Conrad Beissel que llegó a América en 1720, cuando tenía unos treinta años de edad. Se estableció en Germantown, y donde trabajó como aprendiz de tejedor, y permaneció allí alrededor de un año. Después se trasladó hacia el oeste, al Condado de Conestoga. Cuando Peter Becker y otros hicieron un viaje misionero por este territorio (en 1724) bautizaron un buen número de convertidos en el Arroyo Conestoga y organizaron la congregación de Conestoga. Conrad Beissel también se bautizó, a pesar de que se le había hecho difícil humillarse y permitir que alguien lo bautizara. Pero finalmente, razonando dentro de sí mismo que aún Jesús permitió que Juan el Bautista lo bautizara, se metió el orgullo en el bolsillo y permitió que el humilde Becker lo bautizara. Sin embargo, no hubo ningún cambio en su altanero modo de ser. A fin de que el nuevo grupo contase con un líder para sus servicios religiosos, un día después de organizar la iglesia se cometió el tremendo error de elegir a Beissel como ministro del grupo. Posteriormente, después de haber sido organizado el Movimiento Efrata, Beissel llegó a ser conocido como el Padre Friedsam.
Durante un tiempo las cosas anduvieron bien en Conestoga, porque Beissel era un hombre capaz, con una personalidad simpática. Era un buen orador, y pudo influir sobre las personas y atraerlas hacia sus puntos de vista. También era un buen músico, y compuso muchos himnos. De acuerdo a cierta nota aparecida en un periódico, la primera música original compuesta por los hombres blancos en el hemisferio occidental fue un libro de himnos de los Dunkards preparado por Beissel alrededor de 1750.
Poco después se hizo evidente que algunos de sus puntos de vista diferían del que tenían los Hermanos. Se produjo una gran confusión. Beissel se inclinó desmedidamente hacia el Antiguo Testamento, y declaró que el día de adoración era el séptimo y no el primero. Parecía preferir la ley a la gracia de Dios, y se refería continuamente a los Diez Mandamientos. Abogó por un modo de vida monástica, denunció el estado matrimonial y defendió el celibato, como así también otras doctrinas extrañas.
Los líderes de Germantown fueron para razonar con él, pero Beissel rehusó reunirse con ellos. ¡Sentía que estaba por encima de la exhortación de tales hombres! Los esfuerzos para hacerlo volver a las creencias y las prácticas de los Hermanos fueron inútiles, y en 1728 se apartó del movimiento de los Hermanos. Dio forma práctica a su separación rechazando el bautismo que le había sido administrado por Peter Becker y bautizándose de nuevo de esta manera: Jan Mayle, uno de sus colaboradores, sumergió a Beissel tres veces hacia atrás, e inmediatamente después repitió la acción tres veces hacia delante. Beissel repitió la misma ceremonia con Mayle y otros que querían renunciar a su primer bautismo y formar parte de su nueva organización. Con este “acto infantil”, como lo llama un historiador, se selló la separación entre los Hermanos de Germantown y los de Conestoga. Cuando Alexander Mack entró en la escena en 1729, trató de razonar con Beissel y atraerlo a una reconciliación, pero todo fue en vano.
Beissel organizó a sus seguidores sobre una base monástica o comunitaria. Estableció tres clases de miembros: a los que estaban casados los denominó miembros de la casa; a los que tomaron los votos de permanecer solteros y vivir vidas castas los llamó hermanos solitarios; y denominó vírgenes espirituales a los que tomaban los votos de una vida pura y virgen. Así comenzó el movimiento Efrata y el sistema monacal, estableciendo el primer monasterio Protestante en América. Se construyeron un gran número de edificios: casas separadas para hombres y mujeres, una gran capilla, una escuela, y edificios empleados en la vida industrial de la comunidad. Era como una vuelta a las viejas creencias de que el apartarse del mundo era el medio más seguro para alcanzar la santidad, y el sistema llegó a ser muy atractivo para muchos. Beissel hizo muchos contactos con las iglesias de los Hermanos y ganó a un buen número para su causa. Por supuesto, estas iglesias se desalentaban cuando veían que sus miembros las dejaban para enclaustrarse, entre los se encontraban algunos miembros influyentes de la Iglesia de los Hermanos.
Ludwig Hoecker, de Germantown, quien había organizado en la Iglesia de los Hermanos algo muy parecido a la moderna Escuela Dominical, antes de que existiera el movimiento mundial moderno de la Escuela Dominical, también fue arrastrado por ese movimiento. Pero más sorprendente aún es el caso del hijo de Alexander Mack que también cayó bajo el hechizo de Beissel y durante diez años se sometió a la vida monástica. Pero finalmente vio su error, retornó a Germantown, y eventualmente llegó a ser uno de los grandes Ancianos y Líderes de la Iglesia de los Hermanos.
Uno de los casos más angustiosos de aquel tiempo fue el de Maria Christina, la esposa de Christopher Sower, que abandonó a su esposo y a un hijo de nueve años, tomó los hábitos, y vivió en el convento durante catorce años. Finalmente, en respuesta a los ruegos que su hijo le hizo en una carta escrita el día en que él cumplió años, retornó a su hogar y se reconcilió con su esposo, quien nunca había dejado de anhelar su regreso y de orar para que esto sucediese.
El Movimiento Efrata produjo mucha confusión y trastornos en la primera parte del siglo dieciocho. Como resultado de la falsa enseñanza de Beissel de que “el matrimonio es la cárcel del hombre carnal”, y que el único matrimonio verdadero era religioso y consistía en una completa devoción del alma al servicio de Dios, los hogares se dividían. Como resultado de las doctrinas y prácticas de Beissel, los hermanos se peleaban y las congregaciones se hacían pedazos. Un historiador dice: “Desde que se organizó Efrata y durante unos diez años (1730 a 1740), ellos fueron el grupo más influyente dentro del cuerpo”.
Después de la muerte de Beissel en 1769 el movimiento se fue debilitando gradualmente. Bajo su inmediato sucesor, Peter Miller, el movimiento se apaciguó un poco, y luego comenzó a debilitarse, como tendría que haber sucedido antes, porque “sus enseñanzas, su espíritu, su modo de vida era totalmente ajenos a las enseñanzas y la vida de los Hermanos. Los Hermanos siempre han sostenido firmemente la institución de la familia Cristiana. Beissel rechazó el matrimonio y trató de destruir la familia Cristiana”. El Movimiento Efrata nunca fue una parte integral del movimiento de los Hermanos, cuyos conceptos originales estaban muy lejos de ese tipo de ideas y organizaciones.
Efrata llegó a ser el centro musical de la América colonial. Conrad Beissel, que era un buen músico, pudo proyectar sobre el claustro su capacidad musical. Compuso cientos de himnos y confeccionó un himnario que fue muy conocido y usado. Efrata se convirtió en un gran centro de publicación de libros Germano Americanos, siendo superado solamente por la imprenta de Sower en Germantown, de la cual hablaremos en otro de estos informes.
Efrata también se destacó como lugar de refugio durante la Guerra de la Secesión. En una batalla Washington perdió como 1,200 soldados, y muchos estaban heridos o enfermos. Se dirigió hacia Efrata con unos 500 que podían moverse. El trayecto fue muy duro, y algunos murieron en el camino. Otros sucumbieron después de llegar, pero el cuidado que se les proporcionó en el claustro fue muy bueno, de tal manera que muchos volvieron a unirse a su ejército. La Comisión de Historia del Estado de Pennsylvania ha erigido un monumento en Efrata conmemorando este fragmento de la historia.
¿Qué queda del Movimiento Efrata y los sueños fanáticos de Beissel? Solamente unos pocos edificios semiderruidos que la Comisión de Historia ha ido restaurando como recordatorio de un episodio singular en la vida de la América colonial. |
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